La Palabra de Dios
Palabra y Comunión
La Palabra de Dios, siempre produce algo en todo aquel que la escucha.
La Palabra de Dios es VIVA, bulle dentro de nosotros, y es eficaz, es decir, de algún modo u otro, se acaba plasmando en nuestra vida.
La Palabra hay que meditarla, no vale sólo con oir las lecturas de la Palabra durante la Misa. No es suficiente. Algunos ni la oyen.
¿Puedes ser tu, que lees esto, uno de los que te despistas en la Iglesia, que pierdes la atención, o simplemente no prestas atención a la Palabra? No hagas eso. No desperdicies la oportunidad que te da el Señor de aprender cada día un poco más de El. Dios te ama. Es un privilegio, una Gracia especial que Dios te ha concedido, y que otros no tienen. No pases de largo. No cierres tus oidos a la Palabra. El Señor quiere ir transformandote cada día, y hacerte participe de su divinidad.
Haz propósito desde hoy por estar más atento a la Palabra de Dios, y piensa que JESUCRISTO es la Palabra de Dios hecha carne, por tanto, si no amas la Palabra, no amas a Cristo. Si no conoces la Palabra, no conoces aún a Cristo.
Ya en casa, medita la Palabra cuando tengas ocasión. Procura buscar la ocasión cada día, pues si cada día tienes tiempo para comer, también tienes que tenerlo para orar con la Palabra.
Cuando te acerques a comulgar piensa que realmente vas caminando hacia Cristo, y entonces toma la comunión. Muchos hermanos separados (protestantes), no han conocido aún el enorme privilegio y la Gracia tan importante que es, la comunión del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Que Jesús está realmente presente con todo su ser, Cuerpo, Alma y Divinidad en el Pan y el Vino consagrados por el Sacerdote.
Desea el poder comulgar con la misma disposición que tendrías si fuera tu última comunión en esta vida. Nunca sabemos cual será la última.

