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Querido hermano: mi nombre es Javier. Soy de España. Y quiero mantener un diálogo sincero contigo. Abrirte mi corazón. Yo, bautizado e iniciado en la Iglesia Católica, mi falta de compromiso con Dios y su Iglesia en los primeros años de mi vida, y otra serie de factores, me hicieron ser confundido por todo viento de doctrina que emplean el error (Efesios 4:14). Así llegué a convertirme en protestante evangélico, buscando el verdadero cristianismo fuera de la Iglesia Católica. Digamos que comencé a creer que la Iglesia Católica no se adaptaba a lo que yo veía en mi Biblia, en la Biblia. Pero yo sólo conocía la doctrina católica de forma superficial, aunque entonces creía conocerla muy bién. En este camino, llegué incluso a ser rebautizado, porque al leer la Biblia, me pareció que con eso hacía la voluntad de Dios, y yo llegué a creer que mi bautismo no era válido. Todo esto, apoyado por las opiniones de otros a los que fuí escuchando a lo largo del camino y que me influenciaron ciertamente. Estas son algunas de las cosas que uno hace cuando no sigue a la verdad. Pero estaba en búsqueda. Como evangélico, no me conformé a lo que observaba a mi alrededor, creía que por la Biblia había tomado la decisión de hacerme protestante, y por lo tanto, no podía admitir ver en una congregación que decía seguir la misma Biblia, hubiera contradicciones con esta. Por tanto, seguí leyendo y estudiando la Biblia al principio, con mucho afán. Me levantaba cada mañana temprano para dar gracias a Dios, orar y estudiar la Biblia. No permití que los hermanos de la congregación evangélica me influenciaran en esta búsqueda, mediante algo que ellos llaman "discipulado", y me limité a observar y esperar. Todo esto fue debido a que muy pronto, comencé a ver cosas que yo no veía en la Biblia, o cosas que me parecían incluso contrarias a la Biblia. De todas formas, yo no me podía imaginar entonces, que regresaría a la Iglesia Católica, pues estaba convencido de que sus enseñanzas eran contrarias a la Biblia, especialmente en el tema de María, Sacramentos, etc.
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Una de las cosas que comprobé rápidamente al asistir todos los domingos y algunos jueves a la congregación evangélica, era que ellos no celebraban la Cena del Señor frecuentemente. Lo cual me dió claro a entender que eso no era para nada el centro de un culto evangélico.
Sin embargo, yo amaba la Biblia, y seguí indagando siempre. Me encontré con el siguiente versículo:
Perseveraban unánimes cada día en el Templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y teniendo favor con todo el pueblo (HECHOS 2:46)
Obviamente si la Biblia dice que cada día "partían el pan", eso quiere decir que los cristianos de la Biblia celebraban cada día la cena del Señor. Eso no se parecía ni de lejos a lo que yo veía en la congregación evangélica a la que asistía. Allí no se celebraba cada día, porque no se reunían cada día. Se reunían 2 veces por semanas generalmente, y la cena del Señor, sólo se celebraba una vez cada 30 días. En algunos otros lugares, cada 15 días, y en otros incluso una vez al año. Yo no pensaba entonces en la Iglesia Católica, sino que insistía buscando a Dios en otros lugares. No fue hasta después de mi regreso a la Iglesia Católica, que me fue concedido darme cuenta que sólo la Iglesia Católica cumple lo que dice la Biblia, porque sólo en la Iglesia Católica te puedes reunir cada día a "partir el pan", es decir, a celebrar la Eucaristía, verdadera cena del Señor. Tu puedes ir cada día a la Parroquia a recibir el Pan de vida, para ello tienes varias oportunidades al día, diferentes lugares, puedes cada día tener comunión con los hermanos, y a perseverar en las enseñanzas de los Apóstoles (Hechos 2:42), entre las que se encuentra la celebración de la Eucaristía.
Esto no fue para mi definitivo, pero fue importante. Yo seguía estudiando la Biblia para comprender y conocer mejor al Señor, y poder hacer su voluntad.
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En el modo de celebrar la Cena del Señor, también resultó para mi chocante. Yo la primera vez, no sabía lo que esperar de esto. Aunque muy disminuidos, mis recuerdos eran católicos, y para mi la cena del Señor, de niño, era tomar al Señor, comer al Señor, beber al Señor. ¿Que sería esa Cena del Señor de los hermanos evangélicos?
Pronto pude comprobar que allí algo no marchaba. Un hermano o líder de la congregación hacía el papel del "sacerdote católico"(para que me entiendan mejor), para leer, generalmente las palabras de Pablo acerca de la institución de la Eucaristía. Obviamente aquí no hay consagración del pan y del vino, porque se toman simplemente como "símbolos". Es decir, Cristo no está presente para ellos en el Pan y el Vino. De cualquier modo no podía estarlo, porque al no haber sacerdote, no hay consagración, y Cristo no está allí presente.
Desde el principio me di cuenta que aquel acto estaba vacío de espíritu. Claro. ¿Que se puede esperar de una mera "representación"? ¿Si Cristo no está presente en las especies, tal y como el mismo dice en los evangelios, que se puede esperar?
Yo me encontraba por entonces predicando a mis familiares católicos: ¿Cómo puedes creer que Cristo esté presente en un trozo de pan?. Pero mis convicciones no eran bíblicas, ni espirituales. Mis convicciones eran sólo humanas. ¡No lo podía entender!. Un momento. ¿No fue eso lo que les pasó a los judios del Evangelio de San Juan capítulo 6? No lo podían entender, y se marcharon. Cristo les dijo, si no comen mi carne, ni beben mi sangre......Este detalle no lo ví al principio. Me fue concedido comprenderlo mas adelante.
Pasaban un plato con cortezas de pan o algo similar. Yo recuerdo como la primera vez lo tomé dubitativo y temeroso, sin comprender muy bién que era todo aquello. Mi estado interior no era de paz y tranquilidad, y no lo podía entender. Si lo que estoy haciendo es bueno, ¿porqué no tengo una inmensa paz interior?
Hoy conozco la respuesta. Entonces, sufría porque no lo comprendía. La respuesta, es que Cristo no está presente, y donde no está Cristo verdaderamente, no hay verdadera paz. Hay un gozo muy caracteristico del cristiano, que sólo puede dar el Señor.
Luego llegó el momento del vino. Me pareció pintoresco. En la Iglesia Católica los laicos generalmente no tomamos el vino, por razones que no vienen al caso explicar aquí. Pero en la congregación evangélica pasaban unos vasitos muy pequeñitos con un sorbito de una especie de vino dulce o mosto. Nunca pregunté que era.
Había silencio durante esa "comunión" sin presencia de Cristo real. Me pareció también curioso que hubiera un ambiente similar al de una Iglesia Católica después de la comunión, pero para mi con una diferencia. La Paz no estaba en mi. Entonces, me esforzaba por sentirme bién, me concentraba, pero no lo conseguía. Había una sensación mezcla de inquietud y extrañeza en mi. Como si algo no estuviera bién allí. Pero no sabía lo que era. Lo sabría después, al regresar a la Iglesia Católica, y experimentar la Paz y el gozo que dan la comunión recibida en Gracia de Dios.
Otras experiencias que tuve en otras congregaciones evangélicas que visité y con las que constaté que en cada una lo hacen de una forma distinta (mas o menos), pero todos coinciden en lo mismo. Para ellos es un símbolo. El pan y el vino no se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y la comunión no es necesaria para la salvación.
Yo me esforzaba en creer que los católicos estaban equivocados, aunque no terminaba de convencerme de que los evangélicos estuvieran en la verdad.
Recuerdo que en mi afán por conocer mas acerca de los primeros cristianos, le tocó el turno a los padres de la Iglesia. ¿Cómo vivían los primeros cristianos la cena del Señor? ¿Era para ellos también un símbolo?
Mis descubrimientos aquí fueron abrumadores a favor de la Iglesia Católica. Resulta que la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía era ya enseñada claramente por los cristianos del siglo II. Es decir antes de Constantino, es decir, antes de eso supuesto inicio de corrupción de la Iglesia que propagan algunos.
La lectura de estos textos primitivos, me iban llevando a la conclusión de que lo que la Biblia decía del Cuerpo y la Sangre de Cristo, no era simbólico, sino REAL.
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Carta a los hermanos separados Diferencia entre un ex-católico y un ex-evangelico
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