La fe cristiana no son teorías, es encontrar a Cristo; aclara el Papa

Para evangelizar, añade, «el mensaje debe ser claro y preciso»

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 5 julio 2007 (ZENIT.org).- La fe cristiana no es un conjunto de teorías, consiste en el encuentro con Cristo, considera Benedicto XVI.

Así lo explicó este jueves al afrontar los desafíos de la nueva evangelización con los obispos de la Republica Dominicana, que llegaron a Roma para realizar su quinquenal visita al Papa y a sus colaboradores de la Curia Romana.

Tras analizar los informes de este período de tiempo que en días pasados han presentado los prelados, el Santo Padre reconoció que la Iglesia en la isla caribeña «es una comunidad viva, dinámica, participativa y evangelizadora».

«Para alcanzar esta meta --siguió diciendo-- el mensaje debe ser claro y preciso a fin de que la palabra de vida proclamada se convierta en una adhesión personal a Jesús, nuestro Salvador».

En este contexto, consideró que «urge recuperar y presentar una vez más el verdadero rostro de la fe cristiana, que no es simplemente un conjunto de proposiciones que se han de acoger y ratificar con la mente, sino un conocimiento de Cristo vivido personalmente, una memoria viva de sus mandamientos, una verdad que se ha de hacer vida» (Veritatis splendor, 88).

Es necesario «que la verdad sobre Cristo y la verdad sobre el hombre penetren más profundamente aún en los diversos estratos de la sociedad dominicana, pues no hay evangelización verdadera, mientras no se anuncia el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios».

«Esta labor, no exenta de dificultades, se desarrolla en medio de un pueblo de espíritu abierto y sensible a la Buena Nueva», explicó.

«Es cierto que en vuestro País se dejan sentir también los síntomas de un proceso de secularización en el que para muchos Dios ya no representa el origen y la meta, ni el sentido último de la vida», reconoció.

Ahora bien, aclaró, «en el fondo, como sabéis muy bien, este pueblo tiene un alma profundamente cristiana. Prueba de ello son las comunidades eclesiales vivas y operantes, donde tantas personas, familias y grupos se esfuerzan por vivir y dar testimonio de su fe».

Según algunas estadísticas, el 95% de los más de nueve millones de habitantes de la República Dominicana son católicos.



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