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Ante la secularización, el Papa exhorta a los pastores a ser fieles a las enseñanzas de la Iglesia La voz de los obispos más necesaria que nunca en un mundo que vive como si Dios no existiera
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 7 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI presentó los desafíos que tiene que afrontar la Iglesia católica, y en particular sus obispos, en un mundo que vive como si Dios no existiera.
Lo hizo al encontrarse con los obispos de Suiza que han venido a Roma para concluir la quinquenal visita «ad limina apostolorum», que habían comenzado en febrero de 2005 y que no pudieron concluir a causa de la enfermedad de Juan Pablo II.
El Papa, como él mismo explicó en el discurso que les dirigió este martes, ha querido aprovechar estas reuniones --los prelados también se reúnen en estos días con exponentes de la Curia romana-- «para considerar lo que hay que reforzar y promover y lo que hay que corregir y purificar».
«La Iglesia en vuestro país afronta desafíos ligados a la situación cultural y pastoral que en gran parte corresponde a la de toda Europa occidental», comenzó reconociendo en su largo discurso escrito en francés.
«El avance de la secularización y del relativismo conlleva no sólo una disminución en la participación de los sacramentos, sobre todo en la misa dominical, sino también lleva a poner en tela de juicio los valores morales propuestos por la Iglesia», constató.
Hizo referencia «en particular, a la crisis profunda de la institución del matrimonio y de la familia, y al número creciente de divorcios, a los numerosos abortos provocados, y a la posibilidad de uniones entre personas del mismo sexo».
«Todo esto constituye un signo evidente de descristianización», indicó.
«Muchos de nuestros contemporáneos viven como si Dios no existiera», reconoció con tristeza.
«En una sociedad así, tenemos más necesidad que nunca de vuestra voz de obispos», aseguró.
«Estáis llamados a hacer escuchar la Palabra de Dios y el mensaje cristiano, que ayudan a comprender al hombre y el sentido de su existencia, prestando atención a que se dé entre vosotros, en las tomas de posición necesarias sobre cuestiones teológicas y morales, unidad y unanimidad», subrayó.
El obispo de Roma denunció que «incluso entre los católicos practicantes se registra una debilitación de la fe».
«Para vosotros es algo doloroso ver que hay fieles, y por desgracia en algunos casos sacerdotes, que cuestionan puntos de la doctrina y de la disciplina de la Iglesia».
«Algunos se arrogan incluso el derecho a escoger, en materia de fe, las enseñanzas que, según ellos, serían admisibles y la que pueden ser rechazadas».
«El deber fundamental del obispo, pastor y maestro de la fe, consiste en invitar a los fieles a aceptar plenamente la enseñanza de la Iglesia», concluyó. ZS06110706
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