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Filipenses 2, 12-13 12. Por lo cual, carísimos míos, (puesto que siempre habéis sido obedientes) trabajad con temor y temblor en la obra de vuestra salvación, no sólo como en mi presencia, sino mucho más ahora en ausencia mía. 13. Pues Dios es el que obra en vosotros, por su buena voluntad, no sólo el querer, sino el ejecutar |
EXPLICACIÓN
Concluye la exhortación diciendo: "por lo cual, carísimos míos", y primero los exhorta a bien obrar; segundo, cómo han de hacerlo, y tercero, con qué fruto. Asimismo les recuerda su obediencia de antes y les muestra qué han de hacer y confianza da de llevarlo a efecto. Dice entonces: así pues, ya por haberse humillado, con lo que ha sido exaltado, habéis de saber vosotros que, si os humilláis como Cristo, seréis también exaltados como El; y ya que siempre obedientes habéis sido, en esto sedlo también. Y hace mención de la obediencia enalteciendo sus bienes, pues por la obediencia entiéndese toda virtud; que en esto consiste ser justo un hombre, en guardar los mandamientos de Dios (Rm 6). Asimismo todo bien, cuanto quiera bueno en sí, mejor torna la obediencia (Pr. 21). También porque la obediencia entre las otras descuella y es mayor; porque hacer ofrecimiento de las cosas exteriores sin duda que es cosa grande, mas si del cuerpo lo ofrezco es mayor ofrecimiento, si del alma y voluntad es máximo, y esto lo hace la obediencia, que "vale más que los sacrificios... e importa más que el ofrecer la grosura de los carneros" (I S. XV,22). Pero si así lo habéis hecho, así lo sigáis haciendo; a esto os exhorto y aliento.
Al decirles luego: "no sólo como en mi presencia", les muestra lo que han de hacer; y amonéstalos en primer lugar a que lo que tienen que hacer lo hagan fielmente; porque el siervo infiel no sirve sino cuando el amo lo está mirando, pues no le importa sino agradar; pero el fiel obra en todo siempre bien, y por eso dice: "no sólo cuando estoy presente"; que así al parecer no lo haríais impulsados de buena voluntad (Col 3,22).
2- lo hagan humildemente, "con temor y temblor"; porque el soberbio no teme, sino el humilde (1Co X; Pr. 28; Ps 2);
3- saludablemente "en orden a vuestra salvación" (Mt 10,24);
- "pues Dios es el que obra en vosotros..." Confírmalos en su confianza y da de mano a 4 opiniones falsas:
l- de los que creían que el hombre con su albedrío podía salvarse, sin el auxilio divino. Contra éstos dice: "Dios es el que obra en vosotros" (Jn 14) y "sin Mí nada podéis hacer";
2- de los que de plano niegan el libre arbitrio diciendo que el hombre por fuerza está sujeto o al hado, o a la providencia divina. Y esto también lo rechaza diciendo: "en vosotros"; porque por dentro mueve instintivamente la voluntad a obrar bien (Is 26);
3- la de los Pelagianos, como la primera, que afirman que en nuestra mano está el elegir, y en la de Dios proseguir nuestras obras, porque el querer nuestro es, y de Dios llevarlo a efecto; error que descarta diciendo: "no sólo el querer, sino el ejecutar". "Así que no es obra del que quiere, es a saber, querer, sin el auxilio de Dios, ni del que corre, esto es, correr, sino de Dios, que usa de misericordia" (Rm 9);
4- la de los que dicen que Dios hace todo el bien en nosotros, y esto por nuestros méritos; que excluye también diciendo: "por su buena voluntad", suya, dice, no por méritos nuestros, que no tenemos ningunos antes de con nosotros tener la gracia de Dios (Ps 50).