Acerca de mi Contacto

Evangelio según San Marcos 8,14-21

Evangelio según San Marcos 8,34-38.9,1.

Evangelio según San Marcos 8,27-33.



Evangelio según San Marcos 8,27-33.

Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?". Ellos le respondieron: "Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas". "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro respondió: "Tú eres el Mesías". Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: "¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres".

Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.




Leer el comentario del Evangelio por :

Liturgia latina
Himno de maitines del tiempo de Pasión: «Pange, lengua, gloriosi»



" Por primera vez él los enseñó que el Hijo del hombre tiene que sufrir "



Canta, mi voz, la victoria
Cuyo triunfo es la cruz;
Di el triunfo y la gloria
Que resplandecen de este madero;
Narra la noble historia
Del Cordero vencedor y rey.

Dios, desde que creó al hombre,
Lloró la falta de Adán;
Pero si el árbol ha hecho la manzana
Que mató a nuestros dos padres,
El árbol traerá el bálsamo
Que curará nuestros tormentos.

Para salvar a toda justicia,
Precisaba al Creador
Que el pérfido artificio
Coja en la trampa al mentiroso
Y que la savia del vicio
Se convierta en fuente de felicidad.

En el tiempo querido por el Padre,
Dejando el castillo del cielo,
El Hijo, que creó la tierra,
Vino al seno maternal
Abrigo de un casto misterio,
Y reviste su cuerpo mortal.

Acostado en el austero pesebre
Es frágil y gime
De lienzos la Virgen María
Viste al Dios naciente;
En las vendas ciñe
Las manos y pies del Niño.

Que una alabanza eterna
Suba hasta la Trinidad;
Honor y gloria inmortal
A los Tres en su Unidad;
Que la tierra entera
Celebre su realeza. Amén.