4. Falsos cristos, falsos profetas

JESÚS DIJO:
Surgiran muchos falsos profetas, que engañarán a muchos (Mt 24, 11)  

En esta nueva situación de “hambre” espiritual, pero alejado por desconocimiento, de su ámbito natural que es la Iglesia, verdadero Cuerpo de Cristo, donde cada una de las personas que la integran son verdaderamente sus miembros., sin embargo yo entonces desconocía esta bonita comparación realizada por el Apostol Pablo en una de sus Epístolas.

Por entonces, creo que veía a la Iglesia como algo independiente del cristiano, la imagen de la Iglesia Católica que había dibujado en mi mente a lo largo de los años, no era precisamente atractiva.

En aquellos momentos, no se como, comencé a seguir unos programas de televisión que se emitían via satélite. Se trataba de un predicador, el cual me pareció diferente a la imagen de predicador que tenía en mi mente, y que había conocido en las pocas veces que asistí a la Iglesia Católica. Este predicador hacía énfasis en ciertos aspectos que para mi eran absolutamente novedosos.

La imagen que tenía de los predicadores de la Iglesia Católica, era de una persona muy mayor, que generalmente hablaba muy despacio, con poca pasión y entusiasmo, al que generalmente ni escuchaba bien a veces, por una megafonía deficiente en la Parroquia.

JESÚS DIJO:
Porque surgiran falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes signos y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos. ¡Mirad que os lo he predicho! (Mt 24, 23) 

Pero este predicador que comencé a ver por la televisión, hablaba con energía, parecía muy convencido de lo que decía, y a pesar de que hablaba en inglés, yo le comprendía bastante bien. Su forma de transmitir era diferente, todo era como mas moderno, una gran sala abarrotada de gente, lo cual te da una sensación de confianza en que la persona que habla debe ser alguien especial, puesto que de lo contrario no habría tantas personas, subido a una tarima de escenario, y un moderno sistema de megafonía que hacía que su voz sonara nítida y clara. Era todo un espectáculo. Con la Biblia en la mano, enseñaba como con autoridad. Pero era mucho mas que esto. Estaba comenzando a ver cosas que no sabía que existieran, y lo mas importante para mi, es que todo lo que veía parecía tener su explicación bíblica, es decir, era de Dios. Leer las Escrituras no te garantiza saber interpretarla bien, y si no que se lo digan a los saduceos que negaban la resurrección, a pesar de que en las Escrituras que ellos mismos tenían, se habla de la resurrección.

El Apostol Pedro, habla de Pablo, sus cartas, y las demás Escrituras:

Lo escribe también en todas las cartas en las que habla de esto. Aunque hay en ellas cosas difíciles de entender, que los ignorantes y los débiles interpretan torcidamente, como también las demás Escrituras--para su propia perdición. Vosotros pues, queridos, estando ya advertidos, vivid alerta, no sea que, arrastrados por el error de esos disolutos, os veáis derribados de vuestra firme postura. Creced, pues, en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo (2 P 3, 16-18) 

A mi me parecía convincente lo que oía. Como nunca había profundizado por mi mismo en el conocimiento de Jesucristo y lo que su Iglesia enseña, aquello era una novedad atractiva a los sentidos. La gente enfervorizada al oir las palabras de aquel hombre, de citar versículos bíblicos argumentando, “¡Es la Palabra de Dios!”,

veía a personas aplaudir, llorar de emoción, mirar al cielo, orar con fe, muchos hablaban como haciendo unos sonidos extraños (hablar en lenguas), pero había mucho mas…música de alabanzas a Dios y a Jesucristo, invocaciones continuas a la conversión a Jesucristo que perdona los pecados, y “sanaciones” en directo. Un auténtico espectáculo, el les imponía las manos, y la gente caía al suelo como desmayada, se daban testimonios de sanaciones milagrosas, y se predicaba, “Gloria a Jesús”, “Es la unción del Espíritu Santo”. ¿Quieres sanarte? ¿Quieres solucionar tus problemas? ¿Tienes deudas? Todo es posible si crees en Jesús. Y así cada día.

¿De donde viene todo esto? Muchos años después he podido investigarlo y aprenderlo, por entonces sólo estaba cautivado por aquella “novedad”. Aquel movimiento viene de una de las ramas de las iglesias evangélicas, “Los pentecostales”, integrada por protestantes. Los pentecostales creen básicamente lo mismo que los evangélicos, pero además creen en la acción directa de los dones del Espíritu Santo y en los dones que se mencionan principalmente en 1 Cor 12, 8-10, la palabra de sabiduría, conocimiento, sanación, profecía, lenguas, interpretación de lenguas, discernimiento, etc. Algunas denominaciones son ecuménicas, mientras otras son sectarias. Se enseña que a Dios no hay que pedirle cosas, sino que simplemente creerlo y decirlo y las cosas serán hechas, por ejemplo una persona será sanada sólo con declarar su sanidad. De ahí se derivó lo que se conoce como “Evangelio de la prosperidad” que pretende que ya no hay que confesar sólo “sanidades” para obtenerla sino también bienes materiales a fin de obenerlos. Por lo general los pastores de este movimiento cometen muchos abusos al prometer prosperidad a sus oyentes a cambio de que éstos donen bienes para los "ministerios" (o sea la propia organización del pastor).

En el caso de este predicador al que comencé a oir, y luego otros por el estilo (Morris Cerillo, Keneth Copeland, Benny Him) pertenecen a otro movimiento surgido del pentecostalismo, Las iglesias independientes, la tercera ola, los movimientos para-eclesiásticos, para-iglesias o ministerios

Comenzaron a desarrollarse en los años ochenta. Se trata de grupos independientes de las denominaciones evangélicas clásicas, de los pentecostales clásicos e independientes entre sí.

A veces trabajan al servicio de las denominaciones clásicas. Ya no dan mucha importancia al don de lenguas sino que se habla más del "poder del Espíritu", de la "unción", se habla de "sanidades", "prodigios y milagros", "evangelismo de poder", etc.

Lógicamente a mi todo esto me estaba “enganchando” a esa nueva visión del evangelio de Jesús. La Iglesia Católica al lado, parecía algo caduco y alejado del verdadero mensaje del Evangelio (que yo entendía)

Cada mañana me despertaba muy temprano para ver el programa. Estaba ávido de saber, de conocer todas aquellas maravillas, de aprender correctamente todo lo que la Biblia me podía enseñar. Estaba decidido. Yo quería ser discípulo de Jesús, quería participar de todo aquello, y quería ser mas que eso, quería ser apóstol y evangelizar a todo el que pudiera con aquel “nuevo” mensaje de un Jesús poderoso que va haciendo milagros a través de ti con sólo creer en el el invocar el poder del Espíritu Santo.

El predicador repetía constantemente que el verdadero discípulo de Cristo es el que tiene poder, y citaba siempre Hechos 1:8, donde dice textualmente:

“pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasa lo último de la tierra” (Hechos 1:8)

Lo veía claro entonces. Si no experimentas este mismo poder que tenían los apóstoles, es que el Espíritu Santo no había bajado sobre ti. Un cristiano sin poder, no puede evangelizar a nadie.

De modo que me puse a estudiar, cómo podía yo obtener ese maravilloso don de Dios, que me diera la oportunidad de convertir a los que no conocían el Evangelio.

Fue fácil al principio, ya que ellos me mandaron totalmente gratis numerosos libros donde se suponía que yo iba a aprender a ser un verdadero apóstol de Jesucristo, miembro del “ejercito victorioso de Dios”. Cada mañana me levantaba temprano para hacer mis estudios, leer la Biblia y orar, y cada día esperaba ansioso el siguiente para seguir viendo milagros de sanaciones. Pensaba que sería cuestión de tiempo que yo entrara también esa dinámica. Te vas identificando tanto con el predicador, que llega a convertirse en tu maestro, y confias en todo lo que te dice, porque crees que es voz autorizada de Dios.

Tenía fe en Jesucristo, pero un Jesucristo deformado por este falso profeta. Verdades mezcladas con falsedades, es como el veneno mezclado con la leche, no sirve para nada. Yo entonces era aún inconciente de esto.

Un falso profeta es alguien que anuncia la Palabra de Dios erróneamente o falsamente hablando en el nombre de Jesucristo, sin que verdaderamente tenga esa autoridad. Cualquiera con la Biblia en la mano, interpretandola a su manera, no aceptando el Magisterio de la Iglesia, se convierte en falso profeta, porque lo que dice ser palabra de Dios y anuncia como la verdad, en realidad no lo es.

Y si dices en tu corazón: «¿Cómo reconoceremos la palabra que no ha dicho, Yahvé?, Si el profeta habla en el nombre de Yahvé, y no sucede, ni se cumple la palabra, es que Yahvé no ha dicho tal palabra; el profeta lo ha dicho por presunción; no le tengas miedo (Dt 18:21, 22) 

Este predicador también aumentaba la presión sobre las masas, haciendo claros vaticinios de que el fin de los tiempos era inminente, y que la 2ª venida de Cristo era muy pronto. No anunciaba la fecha, pero casi. Yo llegué a leer algunas de sus profecías en un libro, en las que anunciaba cosas que luego al paso de los años he podido constatar que no se cumplieron.

Así que comencé a creer lo que todos aquellos que le escuchaban. Que este hombre era un verdadero enviado de Dios en estos últimos tiempos.

Mientras tanto, en mi familia comenzaban a notar un cambio en mi. Si, era alguien mas espiritual, pero también mas fanático y radical. Creía conocer la auténtica verdad revelada por la Biblia y el Espíritu Santo, y trataba de convencer a los demás. Otro elemento de presión añadido, fue el dinero. Al principio todo parecía que era gratis, pero una vez comencé a tener cierto contacto por carta con ellos, empezaron a mandarme constantemente ofertas de libros con la promesa de que “iban a transformar mi vida”, pero para ello era necesario dar “ofrendas de amor”, es decir dinero. Dependiendo de la cantidad que estuviera dispuesta a dar, ellos decían que Dios iba a multiplicar las bendiciones en mi vida. Citaban por ejemplo:

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi Casa; Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os obro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquias 3:10)

Mi situación económica era muy mala, y no tenía posibilidad de dar nada al principio, y eso me frustraba, y llegué a pensar que Dios no bendecía mi vida porque yo no daba nunca ofrendas. Poco a poco las enseñanzas de este predicador me van convenciendo que “obtendré “ lo que necesite de Dios, si a cambio de doy ofrendas. De nuevo una enseñanza desviada de la verdad. La bendición de Dios no se compra con dinero.

Con el tiempo ta vas dando cuenta de que aquello no está funcionando. ¿Porqué los que veo en la televisión hacen milagros y yo no puedo? ¿No tengo el Espíritu Santo? ¿No soy discípulo de Cristo? Mientras tanto, yo sigo mezclando mis prácticas astrológicas con mis deseos de seguir a Cristo, y a la vez, mi vida no está siendo transformada. Dicho de otro modo, “No estoy experimentando un crecimiento en santidad de vida”, sino que estoy como estancado en mis propios pecados.

Poco a poco el entusiasmo del principio se va desvaneciendo en mi, y convirtiendo en frustración. Aquello no funciona. Algo no está bien. Comienzo a dudar de aquel personaje carismático. Mientras el tiempo pasa, voy observando que hay otros personajes como el, que mas o menos van en la misma línea, como Benny Hinn, al cual comienzo a seguir en la televisión en lugar de Morris Cerillo del que se pierde la señal del satélite y ya no puedo ver mas.

Dentro de la Iglesia siempre han existido luchas y personas que se han revelado contra ella, tratando de dividir, y de hecho han existido divisiones entre los cristianos, ya dentro de la Iglesia primitiva. El propio San Pablo se enfrentó a estas divisiones en la Iglesia de Corinto. Aún antes de eso, la Iglesia tuvo que reunirse en Jerusalén en torno a Pedro para tomar decisiones por causa de los cristianos provenientes del judaísmo que estaban tratando de imponer a los de origen no judio la circuncisión y la imposición de las leyes de Moisés. El tema quedó zanjado después de discutirlo, y las decisiones fueron transmitidas por todas las iglesias para que las guardaran, y las iglesias obedecían y eran animadas en la fe y aumentaban cada día. 

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"Evangelismo de poder", "la unción", "guerra espiritual" "reforma apostólica", etc. Son términos que se escuchan cada vez más frecuentemente en nuestros medios. Nombres como Benny Hinn, Carlos Annacondia, Morris Cerullo, Marcos Witt, Marco Barrientos son cada vez más conocidos. Nombres y términos tienen que ver con el actual crecimiento de los evangélicos de tipo pentecostal y de la tercera ola, tanto en América Latina como entre los hispanos de Estados Unidos.

3. Ocultismo, Astrología, Nueva Era
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